Especialidades y Tratamientos / Prótesis

  • Paciente: CASO1022
  • Fecha: Marzo 2013
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La razón más frecuente para colocar una prótesis es establecer una fijación, restablece la función de la artículación y eliminar el dolor y la incapacidad que causa una destrucción severa de la articulación. Las superficies de la articulación pueden estar dañadas por la artrosis, proceso en el que se produce el desgaste del cartílago articular. La articulación también puede resultar dañada por la artritis reumatoidea. En esta enfermedad, la membrana sinovial produce unas sustancias químicas que atacan la superficie articular y destruyen el cartílago articular.

Debido al dolor y a la rigidez, el paciente evita la utilización de la articulación. Los músculos que rodean la articulación se debilitan y esto contribuye a dificultar la movilidad. Cuando la destrucción articular es importante, una prótesis puede permitir al paciente volver a desempeñar sus actividades diarias.

El diagnóstico de la artrosis o de la artritis reumatoidea incluye anotar los síntomas del paciente, realizar una exploración física, pruebas de laboratorio y radiografías que muestran la extensión de la destrucción articular. Una vez hecho el diagnóstico, puede considerarse la posibilidad de colocar una prótesis siempre después de que el tratamiento no quirúrgico u otras alternativas quirúrgicas hayan fallado sin conseguir eliminar el dolor y la incapacidad.

Mediante una técnica quirúrgica el cirujano sustituye la articulación dañada por unos componentes realizados con materiales artificiales. El extremo superior del fémur, que es como una esfera, es sustituido por una esfera metálica unida a un vástago que se inserta dentro del hueso. Se implanta una cúpula de plástico en la cavidad esférica de la pelvis que está dañada. Una prótesis también puede implantarse en otras articulaciones aunque las que se protetizan más a menudo son la cadera y la rodilla.

Los materiales utilizados en las prótesis totales están diseñados para permitir una movilidad similar a la de la articulación normal. Los componentes artificiales suelen estar compuestos por un elemento metálico que encaja exactamente en un elemento de plástico. Se utilizan diversos metales, acero inoxidable, o aleaciones de cobalto, cromo y titanio. El plástico es polietileno que es extremadamente duradero y resistente al desgaste. Normalmente, se utiliza cemento para fijar el componente artificial al hueso. También existen prótesis no cementadas. Este tipo de prótesis se encajan directamente en el hueso.

La modularidad de las prótesis se compone de diversas piezas que se ensamblan entre sí y se pueden ajustar, de forma individualizada, según la conveniencia de cada caso.

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