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Lesiones y Enfermedades de la Columna (Galería)

La columna vertebral se divide en cinco segmentos: cervical, torácica, lumbar, sacra y coxis. Cada segmento posee vértebras de morfología diferente y en su conjunto van dando distinta curvatura a cada segmento, a saber entonces en la columna cervical tenemos lordosis, en la columna torácica tenemos cifosis, en la columna lumbar tenemos lordosis y finalmente en sacro y coxis tenemos cifosis. La importancia de estas curvas es que en rangos normales nos permiten un adecuado desempeño en las actividades de la vida diaria, y cuando se ven aumentadas podemos encontrarnos con Escoliosis, Cifoescoliosis y otras. Nuestra columna vertebral es responsable de proteger la médula y dar estructura anatómica a la jaula torácica donde están órganos nobles.

Hay varios problemas que pueden alterar la estructura de la columna o lesionarle las vértebras y el tejido que las rodea. Entre ellos:

  • Infecciones
  • Traumatismos
  • Tumores
  • Enfermedades, tales como la espondilitis anquilosante y la escoliosis
  • Cambios óseos que ocurren con la edad, tales como estenosis espinal y hernias de disco

Con frecuencia, las enfermedades de la columna provocan dolor cuando los cambios óseos presionan la médula o los nervios. También pueden limitar el movimiento. El tratamiento varía según la enfermedad, pero algunas veces incluyen aparatos ortopédicos para la espalda y cirugía.

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¿Que es la Artrosis? Sus causas, sintomas y tratamiento.

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es la más frecuente de todas las patologías reumáticas. Afecta directamente las articulaciones, y puede aparecer en cualquiera de ellas, aunque ciertas localizaciones son más habituales. Generalmente, el motivo de aparición de los síntomas de la artrosis es La degeneración del cartílago.

El cartílago en una articulación; recubre el extremo de los dos huesos que forman la articulación (rodilla, codo, hombros, nudillos, etc,…), permitiendo que, al moverse, los huesos no rocen; también absorbe los golpes sobre la articulación. Este cartílago se ve nutrido por un líquido viscoso (llamado sinovial), que permite la lubricación de la articulación y consigue que el cartílago se encuentre en las condiciones perfectas de hidratación y elasticidad para llevar a cabo su función.

Cuando se desarrolla la artrosis, dicho cartílago pierde sus propiedades. Puede incluso llegar a desaparecer, haciendo que los extremos de ambos huesos rocen directamente, produciendo dolor. También puede ocurrir que la viscosidad del líquido sinovial disminuya, resultando menos efectivo. El hueso puede reaccionar, estimulándose el crecimiento lateral del mismo, y dando lugar a lo que en medicina se conoce como osteofito. Esto produce la típica deformación de las articulaciones y la aparición de nódulos, es decir; pequeños bultos que se pueden palpar, resultado de ese crecimiento anormal del hueso.

Todo esto se complica cuando el organismo elimina los pequeños restos de cartílago que aún quedan alrededor de la articulación. Se produce la liberación de factores inflamatorios, que empeoran la inflamación y el dolor asociados a la degeneración de la articulación.

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